Vestido negro: el vestido atemporal que toda mujer debería tener en su armario

No existe mejor frase que la que dijo Christian Dior refiriéndose al vestido negro:  “Puedes llevar negro a cualquier hora del día o de la noche, a cualquier edad y en cualquier ocasión. Un vestido negro es la cosa más esencial en el armario de una mujer”.

Según su propia autora, Cocó Chanel es: “Una especie de uniforme para todas las mujeres de buen gusto”. Y, es que, los vestidos negros elegantes un siglo después continúan imbatibles como elección, cualquiera que sea  la hora, lugar o naturaleza de la ocasión.

Da igual cómo te lo pongas, siempre resultará elegante, elige llevarlo con medias y zapatos de tacón, cambia estos por un zapato Oxford. Si es de día y verano con unas sandalias o bailarinas luciendo bronceado.

El negro combina con todo, lo que nos permite jugar a nuestras anchas con los complementos que queramos llevar. Desde los más discretos a bolsos con colores llamativos y maxi pendientes, pongas lo que te pongas, combinará.

Pero esta prenda estrella hoy en día en nuestros armarios no existió siempre como tal. Antes de la Primera Guerra Mundial el negro era un color representativo de duelo (sólo hay que leer La Casa de Bernarda Alba) asociado a la  tristeza y al recogimiento.

Además de ser símbolo de la diferencia de clases, los colores más oscuros se le asignaban a los más pobres y a los sirvientes ya que era mucho más sencillo de lavar. Mientras que las damas lucían tonos más claros, mucho más difíciles de conseguir y de mantener y por lo tanto más caros.

Al llegar la guerra las mujeres se vieron obligadas a trabajar para poder sacar  sus casas y al país adelante, este hecho no solamente cambió la sociedad sino que afectó a la forma en la que se veía la moda.

Necesitando mayor comodidad para desenvolverse en las fábricas y talleres las mujeres optaron por buscar una forma de vestir simple y funcional.

Justo en ese momento apareció Cocó Chanel, dado su origen humilde sabía muy bien que la libertad de movimientos era lo que necesitaban las mujeres de su época, y no verse encorsetadas (literalmente y por la sociedad).

Era una mujer adelantada a su época, provocadora, a la que le gustaba jugar con los límites de las normas. Inspirándose en el traje masculino diseñó un vestido que no necesitaba más que una tela negra.

Eliminó los adornos, los acabados, las pomposidades y creó un vestido que permitía movilidad pero sin perder ni un ápice de distinción.

El color que eligió para tal creación fue el negro, un color neutro en la paleta de colores que nos permite usarlo en cualquier ocasión. No sólo consiguió revolucionar a toda la industria de la moda de aquel entonces sino que con su “Little Black Dress” rompió todos los moldes de la época, además de crear la prenda icono que toda mujer hoy en día debe tener en su armario.

Solo hay que imaginarse a Cocó Chanel entrando en aquella ópera, un siglo atrás, luciendo su propia creación y rodeada de damas de alta alcurnia vestidas con sus lujosos trajes, encorsetadas y llevando cuantos más adornos posibles mejor.

Todas las miradas fueron hacia el traje, no solamente porque le quedaba estupendo, sino porque le permitía desenvolverse con ligereza, respirar y disfrutar del ambiente, y eso, se nota cuando lucimos una prenda.

Ese día, una humilde cabaretera consiguió imponer sus ideales y romper con todas las reglas establecidas. Cómo diría ella, “La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”, frase que podemos aplicar perfectamente a su creación.

Un vestido simple, un color neutro y sobrio asociado antes a momentos de tristeza y a la pobreza, sólo ella pudo convertirlo en icono de elegancia y distinción.

Desde entonces ha sido la inspiración para miles de Casas de Moda, para actrices, trabajadoras y para cualquier mujer de la calle.

Saltó a la  gran pantalla de la mano de Audrey Hepburn en su famosísima película “Desayuno con Diamantes”, en la escena que todos recordamos viste un vestido negro elegante diseño de la Casa Givenchy.

¿Quién no ha soñado con enfundarse ese vestido de satén negro con escote recortado en la espalda y guantes a juego?.

Fue de tal acierto la creación que todas las divas de Hollywood empezaron a dejar atrás sus antiguos trajes y a vestir el color negro. No solamente en las grandes pantallas a partir de los años 40, 50 y 60, sino que fue la prenda favorita de muchos estilistas a la hora de hacer sesiones de fotos.

Así veremos retratadas a las mujeres más bellas con vestidos de fiesta negros elegantes creados por Balenciaga, Dior, Molineaux o Yves Saint Laurent.

Otro de los ejemplos que ha pasado a la posteridad en todas nuestras retinas es Catherine Deneuve, cuando eligió un vestido negro plisado para acudir a la presentación de la película Repulsión.

¿Qué tiene esta creación que la hace tan atemporal frente a otras?

Aparte de que el color negro nos siente tan bien, nos estilice y resalte la forma de nuestro cuerpo ya que no necesita prácticamente nada más, que combine con cualquier color y accesorio…

Cuando nos lo ponemos nos sentimos elegantes, distinguidas, poderosas… somos aquella Cocó Chanel entrando en la ópera y rompiendo todos los corsés que oprimían a todas las mujeres de su época.

Somos elegantes y rompedoras, misteriosas como Audrey. La sencillez de este vestido combina a la perfección con lo que transmite y lo que nos hace sentir.

No ha pasado de moda simplemente porque, al igual que los vaqueros, da igual lo que nos pongamos que acertaremos.

Para la oficina una chaqueta y unos zapatos junto con un bolso estampado, el mismo vestido con unas perlas, un recogido y unos stiletto se convierte en el clásico de cualquier fiesta formal. Con unos pendientes dorados, un poco más de maquillaje y una chaqueta de cuero hemos visto a más de una en las discotecas.

Solamente tendremos que jugar con los complementos para darle el giro buscado. Un outfit, elegante, atrevido, sencillo, rockero o muy sexy.

Encontraremos vestidos negros elegantes de terciopelo, de seda, de satén, con encajes, con bordados, con transparencias…. miles de versiones en las que este vestido ha aparecido vistiendo a las celebridades más elegantes en cenas, estrenos, fiestas o en su día a día.

Es sin duda el estilo incomparable que nos da  el famoso “menos es más” lo que lo ha convertido en el básico infalible de cualquier evento.

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